El anticuario
El anticuario —Eso no nos preocupaba, era muy poco probable que apareciese por allà sin sir Arthur: habÃa pasado mucho miedo la noche anterior y no se le habrÃa ocurrido acercarse al sitio a menos que lo llevasen a rastras. Él fue quien escondió las primeras monedas, asà que lo último que podrÃa esperarse era encontrar allà un segundo tesoro. Lo único que hizo fue calentarle la cabeza a sir Arthur para intentar sacarle los cuartos.
—Entonces —dijo Oldbuck— ¿cómo habrÃa ido sir Arthur si no lo hubiera llevado el alemán?
—Ajajá —respondió irónicamente Edie—. Para eso me guardaba una historia en la manga sobre Misticot, que sin duda le habrÃa hecho ir hasta allà de haber estado incluso a cuarenta millas, y a usted también, Monkbarns. Además, era de esperar que volviese a visitar el lugar donde habÃa encontrado el primer tesoro, pues él no estaba al tanto de la artimaña. En resumidas cuentas, tenÃamos el tesoro, a sir Arthur en dificultades extremas, y a Lovel que querÃa prestarle ayuda pero sin querer revelar su identidad (en eso hizo especial hincapié). No se nos ocurrió una forma mejor de hacerle llegar el tesoro, aunque requirió muchÃsimo tiempo, eso sÃ. Y si por alguna extraña casualidad Dousterswivel hubiese metido sus narices, yo le habrÃa puesto al corriente inmediatamente a usted o al sheriff de toda la historia.