El Monasterio
El Monasterio —¿Será posible —exclamó el abad— que Satanás haya podido posesionarse de uno de nuestros santos hermanos?
—Escuchad, reverendo padre; cada texto tiene su paráfrasis. Sospecho que, si lo ocurrido al padre Felipe es obra del demonio, alguna culpa tendrá él.
—¡Cómo! No puedo creer que pongáis en duda que antiguamente Satanás afligÃa a los santos, como a Job.
—¡Dios me libre de dudar! —respondió el padre Eustaquio, persignándose—; pero se cuenta del sacristán historias menos milagrosas que merecen ser tenidas en cuenta. Hob el molinero tiene una hija joven y hermosa. Supongamos (solo hablo en hipótesis), que el sacristán la encontrara cerca del puente, cuando volvÃa de casa de su tÃo, que vive al otro lado del rÃo, a donde esta misma tarde ha ido; sigamos suponiendo que el padre Felipe, por galanterÃa y para evitarle la molestia de quitarse las medias y los zapatos, la hubiera hecho subir a la grupa de su mula, y suponiendo, en fin, que se permitiera llevar la familiaridad más lejos de lo que convenÃa a una joven, el baño que ha tomado serÃa una cosa muy natural.