El Monasterio
El Monasterio El subprior contestaba que a la familia le convenÃa que Elspeth hiciera entrar a uno de sus hijos en el monasterio de Santa MarÃa, puesto que de este modo podrÃa protegerla más eficazmente. ¿Acaso podÃa experimentar placer más grande que el de ver a uno de sus hijos adquirir cada dÃa mayores honores eclesiásticos? ¿No serÃa para ella un consuelo, a la hora de la muerte, recibir los auxilios espirituales de manos de su hijo? Y para corroborar este raciocinio, esforzábase en demostrar a la viuda que su hijo mayor, Alberto, a quien su carácter más ardiente y más emprendedor no le permitÃan dedicar mucho tiempo al estudio, era el designado para dirigir los asuntos materiales de la familia.
Elspeth no se atrevÃa a contestar con una negativa directa y rotunda que hubiera desagradado al subprior, pero no le faltaban razones que oponer.