El Monasterio
El Monasterio En virtud de lo cual, señor, a vos me dirijo, siguiendo el dictamen de nuestra pequeña tertulia, y no dudo que accederéis a emprender esta publicación que se relaciona tanto con las que ya habéis dado a conocer; pero os ruego que corrijáis el trabajo que os envío, haciendo en él los cambios, cortes y adiciones que os parezcan necesarios, antes de darlo a la imprenta.
Ya sabéis que no hay fuentes inagotables en absoluto, y que el mejor cuerpo de granadero puede gastarse, como aseguraba nuestro general de brigada. No hablemos ahora de los despojos del enemigo; ganemos primero la batalla, y después hablaremos.
Espero que no os ofenderá mi franqueza, pues soy un soldado viejo, que no sabe lisonjear.
No necesito añadir que no me desagradaría ir en vuestra compañía, es decir, ver mi nombre al lado del vuestro, debajo del título de la obra.
Tengo el honor de ofrecerme vuestro muy humilde y desconocido servidor.
CUTHBERT CLUTTERBUCK.