El Monasterio
El Monasterio El padre Eustaquio mandó a todos que se retiraran, añadiendo que su conferencia con sir Piercie no sería muy larga y permitiéndoles guardar la puerta de la habitación por la parte de fuera, sin lo cual le hubiera sido difícil hacerlos salir.
En cuanto Eduardo hubo salido y puesto a Martín y a Jasper de centinela ante la puerta, envió emisarios a las familias de la vecindad, con quienes estaba particularmente relacionado, para informarlas de que Alberto Glendinning acababa de ser asesinado por un inglés, y rogarles que vinieran inmediatamente en su ayuda a la torre de Glendearg.
En tales casos la venganza se consideraba en Escocia un deber tan sagrado, que Eduardo no dudaba que llegaría gente suficiente para asegurar la detención del prisionero. Después cerró todas las puertas de la torre, y, tomadas estas precauciones, reuniose de nuevo con su desolada familia para consolarla, asegurando que la muerte de su hermano no quedaría impune.