El Monasterio
El Monasterio —¿Qué mensaje es ese que os ha dado vuestro amo, para m�
—Mi señor cree que, por informes que le han facilitado amigos oficiosos, a quienes se reserva recompensar oportunamente, lo tenéis por hombre poco adicto a la Santa Iglesia, aliado con herejes, y que está en acecho de los despojos del monasterio de Santa MarÃa…
—Abreviad, querido amigo, pues jamás es el diablo más temible que cuando se mete a predicador.
—Mi amo desea recobrar vuestra amistad, y, para confundir las calumnias de los malintencionados, os envÃa atado de pies y manos a Enrique Warden, cuyos sermones han trastornado tantas cabezas en Escocia, para que lo tratéis conforme a los deseos de la Iglesia y de vuestro abad.
Los ojos del subprior brillaron de alegrÃa al recibir esta noticia, pues hacÃa mucho tiempo que los frailes deseaban coger al predicador, cuyo celo y entusiasmo habÃan convertido al protestantismo más prosélitos escoceses que todos los esfuerzos vigorosos del mismo Knox.