El Monasterio

El Monasterio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Si lo conduzco a la abadía —pensaba— su pérdida es segura. Morirá y se perderá su alma. Realmente, es necesario un gran ejemplo, para aterrorizar a los herejes; pero su número es tan considerable, que no se conseguirá más que irritar su furor e inspirarles deseos de venganza. Se niega a prometer no sembrar su cizaña entre nuestro buen grano; pero el terreno es demasiado estéril aquí para que estas semillas perniciosas den fruto. Hubiera podido temer por Eduardo, dada su sed ardiente de adquirir nuevos conocimientos; pero ese peligro no existe ya, puesto que viene conmigo. Wellwood no podrá derramar aquí sus perniciosas doctrinas; le salvaré la vida; y ¿quién sabe si podré salvarle también el alma? Haré lo posible por desengañarle y volverle el buen camino, pues su arrepentimiento sería mucho más útil a la Iglesia que su muerte.

Hechas estas reflexiones que le habían inspirado sus sentimientos humanitarios y, acaso también su amor propio, el padre Eustaquio mandó que condujeran al prisionero a su presencia.

—Enrique —le dijo—, a pesar de los deberes que me imponen mis creencias y el hábito que visto, no puedo resolverme a conduciros a una muerte segura: nuestra antigua amistad y la caridad cristiana me lo prohíben; pero es necesario que me prometáis permanecer prisionero en esta torre, y presentaros ante mí cuando os requiera.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker