El Monasterio
El Monasterio —Añadid a todo eso —interrumpió el abad— el gran muro que he mandado construir para defender el claustro contra el viento del Noroeste, y el edificio que he mandado edificar para la recepción de los extranjeros. Todo eso me ha costado muchas penas, muchas fatigas, muchas reflexiones, y he trasnochado muchas veces para ocuparme en estos detalles, mientras vosotros todos dormÃais tranquilamente en vuestras celdas.
—¿Podemos preguntar a vuestra reverencia —interrumpió el subprior— por qué está tan agitado en este momento? Vuestro discurso parece preparamos a ello.
—Efectivamente. Ahora no se trata de caritas ni de almendras cocidas[26], sino de una cuadrilla de ingleses mandada por sir Juan Fóster, que a salido de Hexham y se encamina hacia aquÃ. No se trata de guardamos del viento del Noroeste, sino de defendernos contra lord James Estuardo, que viene a la cabeza de un ejército de herejes.
—TenÃa entendido que este proyecto habÃa sido modificado a causa de la querella que estalló entre los Kennedies y los Semple.