El Monasterio
El Monasterio —Se han puesto de acuerdo a expensas de la Iglesia, según costumbre; se han repartido los bienes del priorato de Crosraguel y en la actualidad lord James, a quien llaman ahora el conde de Murray, ha vuelto a sus primeros proyectos y se ha aliado con ellos. «Los prÃncipes se han concertado para combatir contra el Señor». Leed estas cartas.
Y, al decir esto, el abad entregó al subprior unas cartas que le habÃa enviado el primado de Escocia, el cual hacÃa el último esfuerzo para sostener su autoridad, próxima a derrumbarse. El padre Eustaquio acercóse a la luz y las leyó muy atentamente. El sacristán y el padre Nicolás parecÃan tan consternados como las gallinas de un corral sobre el que revolotea un milano; y el abad, agobiado bajo el peso de sus temores, espiaba en el rostro de su consejero algún gesto que le infundiera ánimo.
Terminada la lectura, el subprior guardó silencio, entregado a profundas reflexiones.
—¿Qué debemos hacer? —preguntó el abad con inquietud.
—Nuestro deber. Lo demás está en manos de Dios.