Ivanhoe
Ivanhoe Lady Rowena suspiró profundamente y preguntó más particularmente para cuándo se esperaba su llegada y si no se daría el caso de estar expuesto a peligros en su viaje. Con referencia al primer punto, el peregrino confesó su ignorancia, y respecto al segundo, aseguró que el viaje podía ser realizado con éxito desde Venecia a Génova para llegar a Inglaterra a través de Francia.
—Ivanhoe —añadió— dominaba la lengua francesa hasta el punto de estar a salvo de cualquier contratiempo durante esa última parte de su viaje.
—Quiera Dios —dijo lady Rowena—, que ya se encuentre a salvo entre nosotros y pueda ponerse la armadura en el próximo torneo, en el que la caballería de estas tierras ha de desplegar todo su valor y destreza. Si se da el caso de que Athelstane de Coningsburgh alcanza la victoria, malas nuevas esperan a Ivanhoe a su llegada a Inglaterra. ¿Cuál era su aspecto, forastero, cuando le viste por última vez? ¿La dura mano de la enfermedad había dejado huella sobre su fuerza y hermosura?
—Me pareció más moreno y más delgado que cuando llegó de Chipre, formando el cortejo del rey Ricardo. Su semblante denotaba preocupación; de todos modos, no pude verle de cerca, ya que no nos conocemos.