Ivanhoe

Ivanhoe

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El peregrino no esperó a que el judío llegara al final de su visión y le tocó con el cayado. Seguramente el contacto se asoció, como suele suceder, con sus temores experimentados en sueños, ya que el anciano se sobresaltó. Recogió parte de sus vestiduras con premura y, sujetándolas con la tenacidad con que el halcón clava sus garras en la presa, dirigió hacia el peregrino sus negros ojos penetrantes, que en aquellos instantes expresaban desmesurada sorpresa y un miedo cerval.

—No temas nada de mí, Isaac; considérame tu amigo —dijo el peregrino.

—El Dios de Israel te recompense —dijo el judío dando muestras de gran alivio—. Soñaba que… pero, alabado sea el padre Abraham, sólo se trataba de un sueño.

Y después, recuperándose, añadió con un tono normal de voz:

—¿Y qué causa desea tratar vuestra bondad con el pobre judío a hora tan temprana?

—Sólo quiero advertirte —dijo el peregrino— que de no abandonar esta mansión inmediatamente, tu viaje puede resultarte altamente perjudicial.

—¡Padre Santo! ¿Quién puede tener interés en perjudicar a un miserable como yo?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker