Ivanhoe
Ivanhoe También la trompetería de los mantenedores dejaba oír de tarde en tarde ruidosos sones de triunfo o de desafío, mientras que los payasos que debían actuar al final disfrutaban de una inesperada inactividad. Los caballeros y nobles ancianos lamentaban en voz baja la decadencia del espíritu marcial, hablaban de las gestas de antaño y convenían en que en los tiempos actuales el país no florecía con tan hermosas doncellas como cuando ellos eran jóvenes. El príncipe Juan empezó a hablar con su comitiva acerca de la conveniencia de dar comienzo al banquete y otorgar el laurel de la victoria a Brian de Bois-Guilbert quien, con una sola lanza, había conseguido desmontar a dos caballeros y dejar a otro maltrecho.