Ivanhoe
Ivanhoe Los demás escuderos repitieron aproximadamente la misma fórmula esperando entonces la decisión del Desheredado.
—A vosotros cuatro, señores —dijo dirigiéndose a los últimos que habÃan hablado—, y a vuestros honorables y valientes amos hablaré del mismo modo. Presentad mis respetos a los nobles caballeros y comunicadles que serÃa una equivocación privarles de corceles y armas que nunca podrÃan ser utilizados por caballeros más bravos. Mucho desearÃa que aquà terminara mi mensaje; pero siendo con toda verdad el Desheredado, tal como me he apodado, debo rogar a vuestros dueños que tengan la cortesÃa de rescatar sus caballos y armaduras, ya que muy a duras penas puedo decir que es mÃa la que llevo puesta.
—Estamos autorizados —contestó el escudero de Reginald Front-de-Boeuf—, a ofrecer cien cequÃes por el rescate de cada uno de estos caballeros y armaduras.
—Es suficiente y aun con la mitad me conformo para satisfacer mis presentes necesidades. De la otra mitad, haced dos partes y repartid entre vosotros, señores escuderos, una de ellas, y la otra, que sea dividida entre los asistentes, heraldos y músicos.