Ivanhoe
Ivanhoe Los escuderos, birrete en mano y haciendo profundas reverencias, apreciaron tan exquisita cortesÃa y generosidad pocas veces practicada, al menos hasta este extremo. El Caballero Desheredado se dirigió después al escudero de Brian de Bois-Guilbert:
—No he de aceptar ni armas ni rescate que de vuestro amo procedan. Decidle en mi nombre que nuestra lucha no ha acabado. No, no antes de habernos enfrentado con espada o con lanza, a pie o a caballo. Él fue quien me desafió a mortal combate y no he de pasar por alto el desafÃo. Al mismo tiempo hacedle saber que no le mido por el mismo rasero que a sus compañeros, con los cuales tengo el placer de mostrarme cortés, sino que le considero como alguien con quien estoy desafiado a muerte.
—Mi señor —contestó Baldwin— contesta al desprecio con el desprecio y a las estocadas con las estocadas, tanto como sabe corresponder a la cortesÃa con la cortesÃa. Dado que desdeñáis aceptar de él ninguna parte del rescate en que habéis tasado las armas de estos otros caballeros, debo dejar aquà caballo y armadura, con la seguridad de que mi señor no se dignará a montar el uno ni a vestir la otra.