Ivanhoe
Ivanhoe —Bien habéis hablado, buen escudero; bien y francamente como debe hacerlo quien habla por boca de un amo ausente. De todos modos, no dejéis aquà armas ni corcel. Devolvedlo todo a vuestro señor, y, si se tiene en menos de aceptarlo, guardadlo para vos, amigo mÃo. Ya que dado que son mÃos, puedo disponer de ellos libremente.
Baldwin hizo una profunda reverencia y se retiró con sus compañeros, tras lo cual el Caballero Desheredado entró en el pabellón.
—Obrado asÃ, Gurth —dijo, dirigiéndose a su sirviente—, la reputación de la caballerÃa inglesa no ha sufrido menoscabo en mis manos.
—Y yo —dijo Gurth—, aun siendo un porquerizo sajón no he hecho tan mal mi papel de asistente normando.
—SÃ, pero me tuvo preocupado durante todo el tiempo la posibilidad de que tu cómico disfraz te traicionara.
—Callad, no temo ser descubierto por nadie, excepción hecha de mi camarada Wamba, el bufón. TodavÃa no he podido sacar en limpio si es más bribón que loco. Con dificultad pude contener la risa cuando mi amo pasó junto a mà pensando con seguridad que Gurth estaba en los bosques y pantanos de Rotherwood guardando sus cerdos. Si me llega a reconocer…
—Ya basta. Conoces mi promesa.