Ivanhoe
Ivanhoe —Tampoco a mÃ, tÃo —dijo Wamba—; y mucho me temo que deberemos pagar al gaitero.
—En mi opinión —dijo Athelstane cuya memoria se encontraba estimulada por la excelente cerveza del abad (la comarca de Burton debÃa su fama a esta bebida)—, mejor será que nos volvamos y hagamos compañÃa al abad hasta la tarde. Trae mala suerte viajar cuando en vuestro camino se cruza un monje, una liebre o un perro aullando, y no se deshace el maleficio hasta que no habéis consumido la próxima comida.
—¡Adelante! —gritó Cedric con impaciencia—; demasiado corto es ya el dÃa para la jornada que nos espera. En cuanto al perro, sé bien que se trata del chucho de Gurth, el esclavo fugitivo; también fugitivo y tan inútil como su dueño.