Ivanhoe
Ivanhoe —Aquà y ahora —replicó Front-de-Boeuf—. Aquà debe ser entregada la suma, y aquà debe ser pesada. Pesada y contada en el piso de este mismo calabozo. ¿Crees que te dejaré partir antes de que el rescate esté en mis manos?
—¿Y qué seguridades me das —preguntó el judÃo— respecto a que me será devuelta la libertad después de haber pagado el rescate?
—La palabra de un noble normando, esclavo usurero —contestó Front-de-Boeuf—. La fe de un noble normando, más pura que todo el oro y la plata de tu tribu.
—Pido perdón, noble señor —dijo Isaac tÃmidamente—. Pero ¿por qué debo confiar en la palabra de alguien que no confÃa en la mÃa?
—Porque no te queda más remedio, judÃo —dijo el caballero con rudeza—. Si ahora te hallaras en la cámara donde guardas tus tesoros en York y estuviera yo pidiéndote un préstamo, te corresponderÃa señalar los términos del pago y tomar tus precauciones, lista es mi cámara. Te llevo ventaja y no mendigaré. Tampoco discutiré los términos por los cuales te daré la libertad.
El judÃo suspiró profundamente.