Ivanhoe
Ivanhoe —Os ruego, caballero —dijo Rowena—, que ceséis en ese lenguaje tan comúnmente usado por los bardos vagabundos y que sienta tan mal a la boca de un caballero. En verdad que me obligáis a tomar asiento, ya que caéis en lugares comunes de los cuales cualquier vulgar aldeano tiene acopio suficiente para recitar hasta las Navidades.
—Orgullosa damisela —dijo De Bracy, despechado al ver que su galante estilo no le proporcionaba sino desdén—, con orgullo os replicaré. Sabed, pues, que he intentado explicaros mis pretensiones del modo más conveniente a vuestra condición. Pero parece más adecuado a vuestro carácter el ser cortejada bruscamente que no con buenas palabras y frases galantes.
—La cortesÃa en el lenguaje —dijo Rowena—, cuando es usada para enmascarar hechos ruines no es nada más que un cinturón de caballero sobre el pecho de un vil payaso. No me asombra que la reserva os desconcierte…, más honorable hubiera sido conservar el vestido y el lenguaje de un salteador de caminos que no disimular las propias hazañas bajo capa de lenguaje gentil y buenos modales.