Ivanhoe
Ivanhoe La carta fue entregada al escudero para que a su vez la diera al mensajero que esperaba la respuesta al mensaje que había traído. El montero regresó al cuartel general de sus aliados, establecido a la sombra de una venerable encina, distante unos tres tiros de flecha del castillo. Allí, Wamba y Gurth, con sus aliados el Caballero Negro, Locksley y el jovial ermitaño, esperaban con impaciencia la contestación a su reto. A su alrededor había numerosos y rudos monteros, vestidos con trajes campestres, y las facciones curtidas por la intemperie. Se habían reunido más de doscientos y otros muchos iban llegando a toda prisa. Los jefes tan sólo se distinguían de los demás por una pluma que llevaban en el gorro, siendo sus armas y equipos idénticos a los de los demás.