Ivanhoe
Ivanhoe También se habían presentado otras fuerzas más heterogéneas y peor esquivadas, formadas por los habitantes sajones de las aldeas vecinas, así como también por criados y sirvientes de las extensas posesiones de Cedric. Sólo unos pocos poseían armas adecuadas, pues habían tomado aquellos objetos que la necesidad algunas veces convierte en instrumentos militares. Rejones para la caza del jabalí, picas, hoces y diversas herramientas constituían su principal armamento, ya que los normandos, usando la política común a todos los conquistadores, no dejaban que los vencidos sajones usaran la espada y la lanza. Por eso el gran número de sajones no impresionaba a los sitiados ni por la fuerza de los hombres, ni por el superior número, ni por el ardor que inspiraba una causa justa. A este ambiguo y completo ejército iba dirigida la carta del templario.
El mensajero se la entregó al fraile que en voz alta leyera su contenido.
—Por el cayado de san Dunstan —dijo el buen eclesiástico—, que condujo al rebaño más ovejas que cualquier otro santo del paraíso, os juro que no soy capaz de descifraros esta jerga, la cual, ya sea francesa o arábiga, está fuera de mis alcances.