Ivanhoe
Ivanhoe —Espera un momento —dijo Urfried—. La frÃa tierra pronto apagará los acentos de la voz que ahora escuchas y no me gustarÃa que sus entrañas me acogieran como una bestia, aunque como tal he vivido. Pero el vino debe darme fuerzas para relatar los horrores de la historia. —Sirvió una copa y la bebió con apresurada avidez, como si deseara apurar hasta la última gota.
—Embrutece —dijo, mirando el techo al terminar el largo trago—, pero no estimula. Compartidlo conmigo, padre, si queréis oÃr mi relato sin desvaneceros sobre el pavimento.
A Cedric le hubiera gustado poder evitar unirse a ella en tal desagradable invitación, pero el signo de la vieja era de impaciencia y desesperación. Aceptó pues el ofrecimiento y correspondió a su reto tomando una gran copa de vino. Entonces ella continuó su historia como si la complacencia del fraile la hubiera calmado.