Ivanhoe
Ivanhoe Front-de-Boeuf, mientras tanto, abrÃa camino hacia la poterna y, llegados allÃ, pasaron al foso por medio de una tabla y alcanzaron una pequeña barbacana o defensa exterior, que comunicaba con el campo abierto mediante un buen defendido postigo.
—Marchaos, pues, y si una vez hayáis cumplido mi encargo queréis volver, aquà encontraréis carne sajona más barata que la carne de cerdo en el mercado de Sheffield. Parecéis un confesor de buen humor. Regresad después del combate y tendréis tanta malvasÃa como la que se necesite para inundar todo un convento.
—Tened por seguro que nos encontraremos de nuevo —contestó Cedric.
—Mientras tanto, aquà tenéis algo para vos —continuó el normando, y mientras se separaban en la misma poterna, deslizó en la huidiza mano de Cedric un besante de oro, añadiendo—: Recordad que os libraré de caperuza y de cuero cabelludo si fracasáis en vuestra misión.
—Y permiso os daré para hacer ambas cosas —contestó Cedric, abandonando la poterna y lanzándose al campo libre con paso alegre—, si cuando nos encontremos otra vez no merezco algo mejor.
Volviéndose de pronto hacia el castillo, tiró la moneda de oro contra el donante y exclamó:
—¡Normando traidor, perezca tu dinero contigo!