Ivanhoe
Ivanhoe —Acudamos a las murallas, entonces —dijo De Bracy, displicentemente—, que no ha habido hombre, sea turco o templario, que en tan poco estime su vida como yo. Pero confÃo en que no hay deshonor en desear que algunos de mis bravos soldados se encontraran aquÃ… ¡Oh, mis bravos lanceros! Si supierais en qué clase de apuros se encuentra en estos momentos vuestro capitán muy pronto divisarÃa mi pendón ondeando por encima de vuestras lanzas. ¡Y cuán poco tardarÃan en huir estos bellacos cuando les salierais al encuentro!
—Desea lo que quieras —dijo el templario—, pero saquemos el mejor partido para nuestra defensa de los soldados que nos quedan. En su mayor parte son partidarios de Front-de-Boeuf y, en consecuencia, odiados por los ingleses por más de mil acciones de insolencia y opresión.
—Mejor que mejor —dijo De Bracy—. Los rudos esclavos lucharán por sus vidas hasta la última gota de sangre, antes de exponerse a la venganza de los campesinos. Vamos y actuemos, Brian de Bois-Guilbert, y, viva o muera, tú verás en este dÃa a Maurice De Bracy comportarse como un caballero de pura casta.