Ivanhoe
Ivanhoe —Y además se crecen rápidamente —dijo Ulrica con estremecedora sangre frÃa—. Pronto ondeará una señal que indicará a los asaltantes que ataquen a los que acudan a extinguirlas. ¡Adiós, Front-de-Boeuf! Que Mista, Skogula y Zernebock, dioses de los antiguos sajones, o demonios como les llaman ahora los clérigos, sustituyan en la cabecera de tu lecho de muerte a Ulrica en su papel de consoladora. Pero debes saber, si ello te sirve de algún alivio, que Ulrica viajará contigo hacia la negra ribera, acompañándote en tu castigo como te acompañó en tu crimen. ¡Y ahora, parricida, adiós para siempre! ¡Que el eco preste a cada piedra de estas bóvedas lenguas para repetir este epÃteto en tus oÃdos!
Seguidamente abandonó la habitación, y Front-de-Boeuf oyó el ruido de la gran llave que cerraba con doble vuelta la puerta, anulando cualquier posibilidad de escapar. En su agonÃa imprecaba a sus sirvientes y aliados: