Ivanhoe
Ivanhoe —No busco mi seguridad —dijo altaneramente el prÃncipe—. PodrÃa conseguirla hablando una sola palabra con mi hermano. Pero aunque tú, De Bracy y también tú, Fitzurse, estéis tan decididos a abandonarme, no me causarÃa especial deleite ver cómo vuestras cabezas se ennegrecÃan sobre la puerta de Clifford. ¿Crees, Waldemar, que el arzobispo no consentirÃa en dejarte arrancar de los mismos escalones del altar si ello le reconciliara con Ricardo? ¿Y olvidas tú, De Bracy, que entre tú y Hull se encuentra Robert Estoteville con todas sus fuerzas y que el marqués de Essex está juntando a sus seguidores? Si tenÃamos motivos para temer estas levas antes del regreso de Ricardo, ¿tenéis ahora alguna duda respecto a su toma de partido? Créeme, únicamente Estoteville dispone de fuerzas suficientes para lanzar a tus mercenarios al Canal. —Waldemar y De Bracy se miraron mutuamente con franca desesperación—. Sólo un camino conduce a la salvación —continuó el prÃncipe mientras su rostro se hacÃa tenebroso como la medianoche—: el causante de nuestros terrores viaja solo. Debemos ir a por él.
—Yo no iré —se apresuró a decir De Bracy—. Me tuvo prisionero y me concedió el perdón. No dañaré ni una pluma de su penacho.