Ivanhoe
Ivanhoe —Están fuera del alcance de tu elocuencia, Fitzurse —replicó el caballero.
—¿Por qué, buen sir Maurice —replicó el hábil polÃtico—, te inquietas como un brioso corcel que no se detiene a considerar los motivos de su temor? Este Ricardo…, pero si no hace más que unos dÃas que tu más ferviente deseo hubiera sido encontrarte con él, frente a frente, durante el combate. Cien veces te he oÃdo expresar este deseo.
—¡Ay! —exclamó De Bracy—, pero como bien dices tenÃa que ser frente a frente y durante el combate. Nunca me oÃste hablar de asaltarle cuando estuviera solo y en un bosque.
—No eres buen caballero ni sientes escrúpulos —dijo Waldemar—. ¿Fue en el combate donde Lancelot y sir Tristán ganaron la fama? ¿No fue acaso por enfrentarse a gigantescos caballeros entre las sombras de bosques deshabitados?
—¡Ay!, pero yo os aseguro que ni Tristán ni Lancelot hubieran sido enemigos, mano a mano, para Ricardo Corazón de León, y no creo que se les suponga capaces de ir con escolta al encuentro de un hombre solo.