Ivanhoe
Ivanhoe —Y ahora —prosiguió el gran maestre—, ya que la pregunta de nuestro hermano Goodalricke ha sido tan imperfectamente contestada, prosigamos nuestra encuesta. Con la asistencia de nuestro patrón, investiguemos a fondo este misterio de intrigas. Que se adelanten aquéllos que han sido testigos de la vida de esta judÃa.
Se produjo alguna agitación en la parte inferior de la sala y, cuando el gran maestre quiso saber los motivos, le contestaron que entre la concurrencia se encontraba un pobre hombre al cual la prisionera habÃa devuelto el perfecto uso de sus miembros con un bálsamo milagroso.