Ivanhoe

Ivanhoe

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Dos sanadores, como ellos mismos se denominaban, comparecieron. Uno era monje, el otro barbero, y ambos confesaron que no conocían los ingredientes. Lo único que podían decir es que olían a mirra y alcanfor, que ellos tenían por hierbas procedentes de Oriente. Pero con el odio natural y profesional contra alguien que practicaba sus mismas artes con éxito, insinuaron que, dado que la medicina y su composición no estaban a su alcance, era seguro que había sido elaborada utilizando los medios ilícitos de la farmacopea mágica, ya que ellos no utilizaban conjuros, pero sí conocían a la perfección su arte, hasta donde puede llegarse en su ejercicio según la fe de un cristiano. Cuando esta investigación médica llegó a su término, el campesino sajón rogó con humildad que le fuera devuelta la medicina que tan buenos resultados le había dado. Pero el gran maestre frunció el ceño, evidentemente disgustado.

—¿Cómo te llamas, compañero? —preguntóle al lisiado.

—Higg, hijo de Snell —contestó el campesino.

—Pues bien, Higg, hijo de Snell, yo te digo que es mejor estar impedido que aceptar los beneficios de la medicina de los infieles, aunque te pongan en situación de levantarte y andar. Mejor es despojar a los infieles por la fuerza que no aceptar los obsequios que nos hacen de buena gana o trabajar a sueldo por su beneficio. Vete y haz como te he dicho.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker