Ivanhoe
Ivanhoe —Has descrito a los judÃos como les han obligado a ser. Las persecuciones de hombres como tú no han permitido otra cosa. Los cielos encolerizados nos han expulsado de nuestro paÃs, pero la astucia nos ha sabido abrir el único camino que la opresión nos ha dejado libre de barreras hacia el poder y la influencia. Lee la historia antigua del pueblo de Dios y dime si aquéllos para quienes Jehová obró tales prodigios formaban un pueblo de miserables y de usureros. Debes saber, orgulloso caballero, que contamos entre los nuestros algunos nombres al lado de los cuales vuestra nobleza septentrional es como la calabaza comparada con el cedro. Nombres de ascendencia más lejana que los vuestros y que se remontan a la época en que la divina presencia dispuso su trono entre los querubines; su esplendor se deriva no de un prÃncipe de la Tierra, sino del terrible Verbo que congregaba a sus padres cerca de la divina visión. Tales eran los prÃncipes de la casa de Jacob.
El rostro de Rebeca se encendió mientras sacaba a relucir las glorias de su raza, pero palideció cuando añadió con un suspiro: