Ivanhoe
Ivanhoe —Y ahora, tratemos de la gracia que has de concederme —dijo el rey—, la cual reclamo sin un ápice menos de confianza que la que tú has demostrado al reconocer mis legÃtimos derechos a la soberanÃa. Reclamo de ti, como hombre de palabra y bajo pena de ser tenido por falsario, perjuro y malsÃn, que recibas y perdonas con afecto paternal al caballero Wilfred de Ivanhoe. Habrás de reconocer que esta reconciliación me concierne, ya que atañe a la felicidad de mi amigo. De este modo dejaré zanjada una querella entre dos de mis fieles súbditos. ¡Y éste de aquà es Wilfred! —exclamó, señalando a su hijo.
—¡Padre mÃo! ¡Padre mÃo! —dijo Ivanhoe, postrándose a los pies de Cedric—. ¡Dadme vuestro perdón!