Ivanhoe
Ivanhoe —Madre y amigo —decÃa Athelstane—. Me importan un comino vuestras regañinas. Pan y agua y una mazmorra constituyen un maravilloso apaciguador de la ambición y salgo de la tumba mucho más prudente que cuando a ella bajé. La mitad de estas vanas locuras me las metÃa por los oÃdos este pérfido abad Wolfram y ya tenéis pruebas para juzgar si es la clase de consejero del cual se deba hacer caso. Desde que se pusieron en marcha estas maquinaciones no he hecho nada más que apresurados viajes, tener indigestiones, golpes, molestias y prisión, y he estado a punto de morir de hambre. Además, su lógico final será la muerte de millares de gentes tranquilas. Sabedlo, seré rey en mis dominios y en ningún otro lugar, y mi primer acto de poder será colgar al abad.
—Y mi pupila Rowena —dijo Cedric—, ¿tenéis intención de abandonarla?