Ivanhoe
Ivanhoe —Entonces —dijo Malvoisin— debes volver a tu sitio, noble hermano, para aguardar la resolución. Las sombras se van moviendo lentamente. Vamos, bravo Bois-Guilbert, vamos, eres la esperanza de nuestra Orden y pronto serás su cabeza.
Y mientras hablaba con este tono de sugestión, cogió de la brida al caballo de Brian con la intención de conducirlo a su puesto.
—¡Falso villano! —dijo sir Brian con rabia—. ¿Qué significa eso de poner tu mano en la brida de mi caballo? —y librándose del agarrón de su compañero se fue al galope al otro extremo de la liza.
—TodavÃa le queda espÃritu —le dio Malvoisin a Mont-Fitchet—. Si estuviera bien dirigido…, pero es como el fuego griego, consume cuanto toca.
Ya llevaban los jueces dos horas en la liza esperando en vano al campeón.
—Y tienen razón en no acudir —decÃa fray Tuck—, considerando que se trata de una judÃa. Sin embargo, ¡por mi tonsura!, es duro aceptar que tan joven y hermosa criatura tenga que morir sin que se descargue un solo golpe en su defensa. Si fuera diez veces bruja, por poca sangre cristiana que tuviera en las venas mi partesana harÃa sonar las doce sobre el casco de acero de aquel orgulloso templario antes de que se saliera con la suya.