Ivanhoe
Ivanhoe —De buena gana te daré este brazalete de oro si tú, peregrino —dijo—, me puedes nombrar a los caballeros que tan alto supieron mantener el nombre de Inglaterra.
—Lo haré con mucho gusto y sin recompensa —replicó el peregrino—. Mis votos actuales me prohÃben estos lujos.
—Yo llevaré el brazalete por ti si lo deseas, amigo mÃo —dijo Wamba.
—El primero en honor y en las armas, en renombre y en dignidad, fue el intrépido Ricardo, rey de Inglaterra —dijo el peregrino.
—Le perdono —dijo Cedric—, le perdono que descienda del tiránico duque Guillermo.
—El conde de Leicester fue el segundo —prosiguió el peregrino—, y el tercero sir Thomas Multon de Gilsland.
—Por fin alguien con ascendencia sajona —vociferó Cedric.
—Sir Foulk Doilly el cuarto —añadió el peregrino.
—Sajón también, al menos por lÃnea materna —continuó Cedric, que escuchaba con tan cálido interés que olvidó su odio contra los normandos, embebido en el triunfo de los isleños y del rey Ricardo—. ¿Quién fue el quinto? —preguntó.
—Sir Edwin Turneham.