Ivanhoe
Ivanhoe —Un auténtico sajón, por el alma de Hengist —gritó Cedric—. Y el sexto —continuó acalorándose—, ¿cuál es el nombre del sexto?
—El sexto —dijo el peregrino después de concentrarse un momento— era un noble caballero de categorÃa inferior y menos renombre; sin duda fue admitido para que se completara el número…, no puedo acordarme de su nombre.
—Señor peregrino —dijo sir Brian de Bois-Guilbert con sorna—, este afectado olvido después de la brillante exhibición de memoria que nos habéis dado, llega un poco tarde para secundar vuestro propósito. Yo mismo os daré el nombre del caballero ante cuya lanza, y ayudado por la suerte y un tropiezo de mi caballo, caà derribado. Fue el caballero Ivanhoe y tampoco ninguno de los allà presentes habÃa alcanzado tal nombradla en tan corta edad. A pesar de todo, pregono en alta voz que de encontrarse en Inglaterra y de atreverse a repetir en la próxima jornada de torneos el desafÃo de San Juan de Acre, yo, montado y armado tal como lo estoy ahora, le concederÃa todas las ventajas…, y ya se verÃa el resultado.