Ivanhoe
Ivanhoe —Ésa es mi intención —replicó Isaac inclinándose humildemente—, si vuestra reverencia lo aprueba.
—Claro —dijo el caballero—, para devorar las entrañas de los nobles con tu usura y engañar a las mujeres y a los niños con fruslerÃas y juguetes… Estoy seguro que tu bolsa de judÃo está llena de joyas.
—Ni una joya, ni una moneda de plata, ni siquiera de cobre…, ¡en nombre del Dios de Abraham —dijo el judÃo, retorciéndose las manos—. Acudo con el único propósito de recabar la generosidad de mis hermanos de raza para que me ayuden a pagar la multa que el recaudador de tributos especiales para los judÃos me ha impuesto…! ¡El padre Jacob me ayude! Soy un pobre miserable. Incluso la capa que llevo puesta me la prestó Reuben de Tadcaster.
El templario sonrió amargamente mientras contestaba: