QuintÃn Durward
QuintÃn Durward —¿Por qué no me dijo usted eso antes? —dijo Durward impaciente.
—Demasiado pronto se lo he dicho —dijo el sÃndico—, ya que le ha puesto en estado de aturdimiento. Ahora tengo algo más que decirle si tiene paciencia para escucharme.
—Hable, digno señor, tan pronto como pueda; escucho atentamente.