QuintÃn Durward
QuintÃn Durward —Soy Rouge Sanglier —contestó el heraldo—, el oficial de armas de Guillermo de la Marck, por la gracia de Dios y la elección del CapÃtulo, prÃncipe obispo de Lieja.
—¡Ah! —exclamó Carlos; pero, conteniendo su pasión, le hizo signo de que prosiguiese.
—Y por su esposa, la honorable condesa Hameline de Croye, conde de Croye y lord de Bracquemont.
La gran sorpresa del duque Carlos, al apreciar el atrevimiento con que estos tÃtulos eran anunciados en su presencia, pareció dejarle mudo; y el heraldo, imaginándose sin duda que habÃa hecho una impresión favorable al anunciar su personalidad, procedió a proclamar su misión:
—Annuntio vobis gaudium magnum —dijo—: A vos, Carlos de Borgoña y conde de Flandes, hago saber, en nombre de mi amo, que bajo favor de dispensa de nuestro Santo Padre de Roma, que se espera actualmente, y nombrando un substituto adecuado ad sacra, propone ejercer, desde luego, el cargo de prÃncipe obispo y mantener los derechos del conde de Croye.