Quintín Durward
Quintín Durward Mientras tanto, como frecuentemente sucede en esos casos, mientras las partes principales habían zanjado sus diferencias, uno de los agentes subalternos que había intervenido en sus intrigas estaba experimentando amargamente la verdad de la máxima política que dice que si los grandes necesitan con frecuencia valerse de medios viles, los abandonan a su suerte tan pronto no les son por más tiempo útiles.
Éste fue el caso de Hayraddin Maugrabin, el cual, entregado por los agentes del duque al capitán preboste del rey, vino a parar a manos de sus dos fieles ayudantes, Trois Eschelles y Petit André, para ser despachado sin pérdida de tiempo. Uno a cada lado de él, y seguido por unos pocos soldados y por la chusma (ésta tocando el Allegro, y aquéllos el Penseroso), fue conducido (para usar de una comparación moderna, como Garrick entre la Tragedia y la Comedia) al bosque vecino, donde, para ahorrarse más molestias y ceremonial, los que disponían de su suerte propusieron colgarle del primer árbol a propósito.