Robin Hood
Robin Hood —Hemos ido hasta el poblado de Mansfeldwoohaus sin encontrar a los fugitivos, pero al volver tuvimos la fortuna de agarrar a uno de ellos.
—¿Ah, s� ¿Y a cuál habéis cogido?
—A un tal RobÃn Hood; ahà está, bien atado, entre mis hombres.
RobÃn, escondido tras un árbol a pocos pasos de allÃ, adelantó con cuidado la cabeza para intentar ver al individuo que usurpaba su nombre, pero no lo consiguió.
—Permitidme ver a ese prisionero —dijo Halbert acercándose al grupo de soldados—. Conozco de vista a RobÃn Hood.
—Traed al prisionero —ordenó el jefe.
El verdadero RobÃn vio entonces a un joven que, como él, llevaba el traje de los bosques; tenÃa los pies atados bajo el vientre del caballo y las manos atadas a la espalda; un rayo de luna iluminó su rostro y RobÃn reconoció al más joven de los hijos de sir Guy de Gamwell, el alegre William, o mejor, Will Escarlata.
—¡Pero ése no es RobÃn Hood! —exclamó Halbert riéndose a carcajadas.
—¿Quién es entonces? —preguntó el jefe contrariado.
—¿Cómo sabéis que no soy RobÃn Hood? Vuestros ojos os engañan, joven amigo —dijo el Escarlata—; soy RobÃn Hood, ¿oÃs?