Robin Hood
Robin Hood —Sea; entonces hay dos arqueros con el mismo nombre en el bosque de Sherwood.
Iba a marcharse el grupo cuando RobÃn se abalanzó hacia el caballo del sargento y dijo en alta voz:
—¡Alto! Yo soy RobÃn Hood.
Antes de obrar de esta forma, el valeroso muchacho habÃa susurrado estas palabras a Allan:
—Si amáis la vida y amáis a Christabel, señor, no os mováis más que el tronco de cualquier árbol de éstos, y dadme libertad de movimientos. —Y Allan habÃa dejado hablar a RobÃn sin comprender sus intenciones.
—¡Me traicionas, RobÃn! —gritó desconsideradamente Will Escarlata.
Al oÃr estas palabras, el jefe de la patrulla alargó el brazo y cogió a RobÃn por el cuello de su jubón a la vez que preguntaba a Hal:
—¿Es éste el verdadero RobÃn?
Halbert, demasiado astuto para responder categóricamente, eludió la pregunta y dijo:
—¿Desde cuándo me encontráis tan penetrante, señor, para recurrir a mis luces?
—No te hagas el idiota y dime cuál de estos dos pillos es RobÃn Hood; de lo contrario te llevaré esposado.
—El recién llegado puede responderos por él mismo; interrogadle.