Robin Hood

Robin Hood

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Oh! ¡Está mal, muy mal, eso que decís! —gritó Maude con indignación—. ¡He reído, he cantado, he hablado alocadamente con el monje, pero soy inocente! ¿Oís? ¡Soy inocente! ¡Dios mío! Todos me acusan, soy para todos una perdida. ¡Me voy a volver loca!

Y, con la cara entre las manos, Maude se arrodilló llorando.

Robín estaba profundamente emocionado.

—Levántate —dijo dulcemente—, huirás con milady, vendrás a casa de mi padre Gilbert, serás su hija, serás mi hermana.

Lady Christabel esperaba con impaciencia al mensajero de Allan.

—¿Puedo contar con vos, señor? —preguntó a Robín en cuanto éste entró en la habitación.

—Sí, señora.

—Dios os recompensará, señor; estoy lista.

—Yo también, querida señora —dijo Maude—. ¡En marcha! No tenemos un instante que perder.

—¿Nosotros? —replicó Christabel extrañada.

—Sí, milady, nosotros, nosotros —contestó riendo la doncella—. ¿Creéis, señora, que Maude podría vivir alejada de vos?

—¡Cómo! ¿Consientes en acompañarme?

—No solamente consiento, sino que moriría de dolor si no lo hiciera.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker