Robin Hood
Robin Hood —¿No conoces al asesino?
—Ya tuve el honor de decir a Vuestra honorable SeñorÃa que yo no estaba presente cuando se consumó el crimen, pero a fin de facilitar las investigaciones del señor, se me ocurrió apoderarme de la flecha homicida… Hela aquÃ.
—Esta flecha no ha salido de mi arsenal —dijo el barón tras haberla examinado atentamente.
—Pero, con todo el respeto que debo a su honorable SeñorÃa —continuó el soldado—, le haré observar que esta flecha, al no salir de su arsenal, debe salir de otra parte, y que creo haber visto algunas semejantes en un carcaj que llevaba esta tarde un caballerizo.
—¿Cuál?
—Halbert. El carcaj y el arco que vimos entre las manos de ese joven pertenecen a uno de los prisioneros, al llamado RobÃn Hood.
—Rápido, id a buscar a Halbert y traedle ante mà —ordenó el barón.
—Vi —añadió el mismo soldado— a Hal llegar hace una hora, acompañado por la señorita Maude, a los aposentos de lady Christabel.
—¡Encended una antorcha y seguidme! —gritó el barón.