Robin Hood
Robin Hood El barón animaba a su gente al combate utilizando cada árbol como escudo. Una lluvia de flechas anunció la entrada en liza de Pequeño Juan, de los siete hermanos Gamwell, de Allan Clare y del hermano Tuck.
Ante la llegada de esta valerosa tropa, los soldados tiraron las armas y se rindieron. Únicamente el barón no capituló, y se metió en la maleza rugiendo.
Robín, al ver a sus amigos, fue tras Christabel, pero Christabel, en lugar de detenerse a corta distancia, había continuado su carrera.
Robín encontró sus huellas con facilidad, pero inútilmente la llamaba, sólo el eco le contestaba. El joven arquero ya empezaba a acusarse de imprevisión cuando oyó un grito de dolor. Saltó en la dirección del grito y vio a un soldado del barón cogiendo del talle a Christabel y llevándosela en el caballo.
Otra de sus flechas vengadoras partió: el caballo, herido en el pecho, se encabritó, y el soldado y Christabel rodaron por el camino.
El soldado abandonó a Christabel y buscó, con la espada en la mano, en quien vengar la muerte del animal; pero no tuvo la oportunidad de reconocer a su adversario, pues cayó inerte cerca de la víctima, y Robín sacó a Christabel de la proximidad del nuevo cadáver, por miedo a que la sangre que manaba de una herida en la cabeza manchase a la joven.