Robin Hood
Robin Hood —¿Puedo contar entonces, con toda confianza, con su apoyo?
—Con total confianza.
—Muy bien. Algo más: a fin de llegar a Nottingham por el camino más corto, nuestros enemigos atravesarán Mansfield, se internarán por el gran camino que corta en dos el bosque de Sherwood, y alcanzarán una encrucijada junto a la cual nos emboscaremos… No tengo nada más que decir. Pequeño Juan, ¿conoces mis planes?
—¡Perfectamente! ¡Muchachos! —gritó Pequeño Juan a una señal del anciano—, ¿tendréis el valor de hundir vuestros dientes sajones en el cuerpo de esos lobos normandos? ¿Tendréis el valor de vencer o morir?
Un sà enérgico respondió a la doble pregunta.
—¡Pues bien, adelante, mis valientes!…
—¡Hurra! ¡A la guerra! —exclamó Will siguiendo con RobÃn a la belicosa tropa.
Y el eco del sombrÃo bosque repitió:
—¡Hurra… hurra… hurra!
Cuando la tropa alcanzó el lugar designado por Gilbert como ideal para una emboscada, el anciano colocó a sus hombres, dio a cada uno nuevas y breves explicaciones, ordenó un profundo silencio y fue a colocarse tras un tronco de árbol a pocos pasos de Pequeño Juan, cuyas orejas estaban ya al acecho.