Robin Hood
Robin Hood —Esperaba encontrarte aquà —prosiguió Halbert—. Supe, o mejor, adiviné que habÃas llegado a Nottingham, y mira cómo fue: al ir a la ciudad a hacer un recado para el castillo, me enteré de que iba a tener lugar un combate entre Geoffroy el Fuerte, ¿le conoces, Grace? y un hombre del bosque. Inmediatamente se me ocurrió ir a esta pequeña fiesta.
—Mientras que yo os esperaba, señor —dijo Grace frunciendo sus lindos labios sonrosados.
—No pensaba estar allà más que un momento. Llegué en el preciso instante en que Pequeño Juan lanzaba a Geoffroy por encima de su cabeza, ¡a Geoffroy el Fuerte, el gigante, como le llamamos en el castillo! ¡FÃjate, Grace, qué magnÃfico golpe! Quise pedir noticias vuestras a Pequeño Juan, pero era imposible llegar hasta él. Entonces recorrà la ciudad y, finalmente, fui a preguntar al castillo.
—¡Al castillo! —gritó RobÃn—, ¿no preguntarÃas allà por mÃ?
—No, no, tranquilÃzate. El barón volvió ayer y si hubiese hecho la idiotez de revelar tu presencia en estas tierras serÃas acosado como un animal salvaje.