El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia SHYLOCK
¿Qué, qué, qué? ¿Desgracia, desgracia?
TÚBAL
… ha perdido un galeón que venía de Trípoli.
SHYLOCK
¡Alabado sea Dios, alabado sea Dios! ¿Es verdad, es verdad?
TÚBAL
Me lo dijeron unos marineros que se salvaron del naufragio.
SHYLOCK
¡Mil gracias, Túbal! ¡Qué buena noticia, qué buena noticia! ¡Ajajá! ¿Te la dieron en Génova?
TÚBAL
Me han dicho que en Génova tu hija se gastó ochenta ducados en una noche.
SHYLOCK
Me clavas un puñal. Nunca más veré mi oro. ¡Ochenta ducados de golpe! ¡Ochenta ducados!
TÚBAL
Venían conmigo a Venecia algunos acreedores de Antonio y juraban que acabaría en la ruina.
SHYLOCK
¡Cuánto me alegro! Le acosaré, le atormentaré. ¡Cuánto me alegro!
TÚBAL