El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia oyendo los aplausos y clamores,
y, abrumado, aún duda si las voces
le ovacionan a él o a su adversario,
igual, tres veces bella, es mi estado,
y lo que veo no puedo creerlo
mientras vos no lo deis por verdadero.
PORCIA
Aquí me veis, noble Basanio, como soy.
Y, no siendo ambiciosa en el deseo
de ser más de lo que soy, por vos quisiera ser
tres veces veinte lo que soy, mil veces
más bella, diez mil veces más rica;
y ojalá, por crecer en vuestra estima,
pudiera rebasar estimaciones
de virtud y belleza, de bienes y amigos.
Mas la suma total de mi persona
asciende a algo, que viene a ser
una joven sin escuela, estudios, ni experiencia;
dichosa por no ser muy mayor
para aprender; más dichosa por no ser
tan torpe que no pueda aprender nada;
la más dichosa porque va a someter
su dulzura a vuestro ánimo
para que la rija como dueño, rey y señor.
Mi ser y todo lo mío a vos se transfiere.
Hasta hace poco era dueña de esta hermosa casa,
ama de mis siervos, reina de mí misma;