El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia de fidelidad, dadme licencia
para que yo pueda casarme al mismo tiempo.
BASANIO
Con mil amores, si encuentras mujer.
GRACIANO
Pues muy agradecido por habérmela hallado.
Mis ojos son tan vivos cual los tuyos:
tú viste a la señora, yo miré a su dama.
Tú amaste, yo amé; pues más tregua
que tú no suelo darme, señor.
Tu fortuna pendía de estos cofres;
la mía también, como quiso la suerte.
Pues, haciendo la corte con sudores
y jurando mi amor hasta tener
seca la garganta, al fin, si las promesas
tienen fin, esta bella prometió ser mía
si el azar te deparaba a su señora.
PORCIA
¿Es cierto, Nerisa?
NERISA
Sí, señora, si os complace.
BASANIO
¿Y va todo en serio, Graciano?
GRACIANO
Todo en serio, señor.
BASANIO
Vuestra boda honrará nuestra fiesta.