El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia tan ávido y dispuesto a hundir a un hombre.
Al Dux lo atosiga dÃa y noche,
y duda de las libertades de un Estado
que le niegue justicia. Veinte mercaderes,
el propio Dux y los senadores
de máximo rango han estado razonándole,
pero nadie refrena su pérfida exigencia
de justicia, de sanción y de su trato.
YÉSICA
Cuando yo estaba con él, oà que les juraba
a Túbal y a Cus, hombres de su estirpe,
que preferÃa la carne de Antonio
a veinte veces la suma que le debe;
y seguro, señor, que si la ley,
la autoridad y el poder no se lo impiden,
el pobre Antonio lo va a pasar muy mal.
PORCIA
¿Es vuestro amigo quien se ve en ese trance?
BASANIO
Mi mejor amigo, el hombre más bueno,
el ser más generoso e incansable
haciendo favores. El que muestra
el antiguo honor de los romanos
como nadie que aliente en Italia.
PORCIA
¿Y cuánto debe al judÃo?
BASANIO