El Mercader de Venecia
El Mercader de Venecia Es el perro más inexorable
que jamás ha vivido con el hombre.
ANTONIO
Déjale en paz. Ya no voy a seguirle
con ruegos inútiles. Quiere mi vida
y conozco el motivo: he librado
de sanciones a muchos de sus deudores
que me han pedido ayuda. Por eso me odia.
SOLANIO
Estoy seguro de que el Dux jamás
permitirá que se cumpla esta sanción.
ANTONIO
El Dux no puede impedir el curso de la ley.
SerÃa negar los derechos de que gozan
aquà los extranjeros, y empañarÃa
la justicia del Estado, pues el comercio
y los ingresos de Venecia están ligados
a todos los pueblos. Asà que déjalo.
Mis penas y mis pérdidas a tal punto
me han menguado que mañana apenas sobrará
una libra de carne para mi fiero acreedor.
Vamos, carcelero. Dios quiera que Basanio
venga a verme pagar su deuda.
Lo demás no me importa.
Salen.